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jueves, 30 de agosto de 2012
Adolescencia?????
Adolescencia.... esa época que a todos nos marca, de mejor o peor manera, pero que a nadie deja indiferente.
Yo recuerdo mi adolescencia como una época corta, pero muy intensa. Considero que empecé con 12 años a sentir esas cosquillas en el estómago cuando esa chica especial te preguntaba por el ejercicio de matemáticas que tú tenías hecho y ella no entendía. Cuan simple era todo, y sin embargo cuantos descubrimientos..... algo despertaba en la mente de aquel crío.....
Luego vinieron los primeros amores, desamores, días en los que de la euforia pasabas a la tristeza más absoluta, y es que si ayer me decías te quiero, no entiendo por que hoy no es así.
Poco a poco fui acostumbrándome al genero femenino, y no digo entendiéndolo por qué sería mentir, simplemente aprendí algunos trucos para ser más cercano a su entender. Con ellos, a veces bien ejecutados y a veces tirados por los suelos, fui creciendo y enseñándome a vivir la vida.
Llego una época de madurez y ya todos esos sentimientos, de nerviosismo al hablar con alguien, de mariposillas revoloteando, de miedo a no estar a la altura del momento.... fueron disipándose, para dar paso a otros que por ser más monótonos no voy a nombrar.
Bueno y a que viene soltar todo este sermón.... pues a que creo que la adolescencia nunca se ha esfumado de mi mente, siempre ha estado ahí... aletargada, haciendo amagos de salir (bien reprimidos.......) pero ahora quiero sentirla de nuevo. Y entenderme que no quiero vivir ahora mis 15 años..... nada más lejos de la realidad, lo que quiero es volver a ponerme nervioso, a sentir cosquillas al estar a tú lado, a que las mariposas del estómago me hagan perder hasta el apetito..... y es que quiero sentir todas las sensaciones que esta nueva fase Lunar trae a mi vida.
Besos y Abrazos
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"A los catorce (parece que fue ayer) el rey Melchor se lo hizo bien conmigo y me trajo, por fín, una guitarra. Aquel adolescente ensimismado que era yo, con granos y complejos, en lugar de empollar física y química, mataba las horas rimando, en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos. El mundo, lejos de sentirse aludido, seguía girando (que es lo suyo), desdeñoso, sin importarle un carajo mi existencia. Y los espejos, en vez de consolarme con metiras más o meos piadosas, me sostenían cruelmente la mirada.
ResponderEliminarVivía en un sitio que se llamaba Úbeda. Algunas noches, mientras mis padres dormían, me daban las diez y las once y la una practicando con sordina, en mi flamante guitarra, los acordes de Blanca y radiante va la novia, o iniciandome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina, una rubia de vote que suspiraba por un idiota moreno que tenía una bici de carreras y jugaba al baloncesto. Sólo se me ocurrían tres maneras de atraer su atención: triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarme. Lo malo era que las tres exigían una sobredosis de valor que yo (¡ay de mí!), no poseía. Yo poseía mi cuaderno a rayas cada vez más lleno de ripios contra el mundo, mi guitarra, cada vez más desafinada...y un plano del paraíso, que resultó ser falso. Y la vida, previsible y anodina, como una tarde de lluvia en blanco y negro (...)
Joaquín Sabina. 1994"
Ahí te lo dejo.
M.
En esto del AMOR, siempre somos adolescentes :)
ResponderEliminar¿te cuento un secreto?
ResponderEliminarel amor cosquillea almas en cualquier época de la vida, porque en cualquier momento, llega esa persona que remueve tu mundo y decide quedarse a vivir en tus brazos
(mil gracias por el comentario en mi blog,
que mis letras hagan sonreir los días de la gente
me llena muchísimo :)
mimos